Cómo cuidar los tatuajes infectados

Los tatuajes infectados pueden convertirse en un serio problema para quien los padece. Si acabas de hacerte un tatuaje o tienes uno desde hace mucho, puedes sufrir este problema. ¿Sabes qué deberías hacer en tal caso? ¡Descúbrelo ahora mismo!

Las claves de un tatuaje infectado

Acudir a tatuadores no profesionales o inexpertos es una de las causas que pueden generar esta complicación, aunque también no respetar las indicaciones recibidas por los especialistas.

Así, nada más hacerte tus tatuajes debes mantener tu piel cubierta durante 24 horas, para protegerlos de la suciedad y la luz solar. Además, es recomendable que lleves prendas holgadas para no rozarlos mientras cicatrizan. También debes evitar rascártelos o exponerlos al sol o al agua hasta transcurridas entre 6 u 8 semanas desde su realización.

En general, las causas de infección de un tatuaje giran en torno a la falta de higiene:

· Porque la tinta o los equipos estaban sucios o infectados por alguna bacteria.

· Porque el parche aplicado estaba mal o te lo has quitado demasiado pronto.

· Porque te has arrancado las costras que salen cuando el tatuaje está sanando.

Cómo identificar este problema

Ahora bien, ¿cómo sabes si realmente está infectado? Notar un enrojecimiento general no es motivo de preocupación, pero sí apreciar en él manchas o vetas de tono rojizo, dolor, sensibilidad o picazón o tener fiebre. Especialmente alarmante es si esto pasa una semana desde que te lo hicieron: el peligro es evidente. ¡Acude a un médico o consulta con un especialista independiente!

Asimismo, debes controlar la inflamación, la cual debe empezar a desaparecer pocos días después de la realización. Si notas que el patrón se empieza a deformar, ¡cuidado!

La presencia de brillos o burbujas en la piel es una señal evidente de que el proceso va mal. También un aumento de la temperatura en el dibujo y la piel afectada es una señal de alerta.

Observa, por último, si sale pus o algún otro líquido del tatuaje. No dejes de oler esa sustancia; si emite algún tipo de hedor, por débil que te parezca, la alarma es inmediata.

Cómo actuar en el caso de infección

Ante la presencia de un tatuaje infectado es fundamental reaccionar con rapidez. Aplica cuanto antes estas pautas:

· La herida debe respirar, pues necesita oxígeno para agilizar su recuperación. ¡Mantenla al aire, pero con prudencia y sentido común!

· Aplica hielo con el objetivo de reducir la irritación, la inflamación y el picor que sientes. Ahora bien, sepáralo del tatuaje con un pañuelo limpio.

· Limpia tu herida cada 6 u 8 horas, da igual si te escuece o te duele. Y recuerda secarla bien al terminar.

· Como ya hemos dicho, protégela del sol. Si el tatuaje está infectado, además del problema físico podría terminar perdiendo su color por la acción de los rayos UV.

Remedios caseros

Existen algunos productos naturales que ayudan a curar los tatuajes infectados. Entre ellos figuran el aloe vera, el romero, el tomillo, la miel, el propóleo, el ajo y los aceites de coco, árbol de té, rosa de mosqueta y almendra.

Apreciarás sus efectos curativos aplicándolos tópicamente sobre la piel, empapados en una gasa o un paño higienizados. Los puedes usar aisladamente o combinados en un tipo de ungüento o cataplasma que reúna todas sus cualidades.

Lo más importante de estos remedios es que no causan efectos secundarios ni reacciones inadecuadas. ¿Quieres conocer 5 de ellos que podrían venirte muy bien?:

1. Jabón líquido. Coloca una gasa de algodón empapada en este producto para desinfectar la herida. Déjalo durante 30 o 40 segundos, sin apretar demasiado, retíralo un poquito y vuelve a aplicarlo, durante 6 o 7 veces seguidas, antes de aclarar la zona muy bien. Es bueno repetir esta secuencia varias veces al día. ¡Se lo pondrás mucho más difícil a las bacterias!

2. Bicarbonato de sodio. Este compuesto, en general, va genial para combatir los problemas cutáneos. Combínalo con agua hasta formar una pasta más o menos consistente, manejable. Colócala sobre la zona afectada y mantenla durante 5 minutos. Después, lava la superficie con agua abundante y seca muy bien la herida.

3. Aloe vera. La funcionalidad polivalente de este ingrediente natural también es muy positiva para los tatuajes. La mejor forma de aplicarlo es usar la propia planta, en concreto una penca de sábila sin concha. Apriétala un poquito para que salga su jugo y frótala sobre la infección suavemente, 2 o 3 veces al día, durante una semana y media. ¡Su efectividad es absoluta!

4. Agua oxigenada. El peróxido de hidrógeno es genial para curar esta infección. Pon un chorro generoso sobre un disco de algodón y colócalo en la zona con suavidad, despacito, minuciosamente. Es mano de santo para la recuperación, aunque quizás te escueza un poco.

5. Vinagre de sidra de manzana. Empapa un algodón con él y pásalo sobre el tatuaje cada noche, durante al menos un par de semanas.

Remedios médicos

Los tratamientos médicos son inevitables cuando la infección persiste o no ha sido tratada a tiempo.

En una primera etapa se aplican procedimientos tópicos, normalmente en forma de geles, cremas o pomadas. Los más conocidos son:

– Bacitracina. Este antibiótico ayuda a combatir las lesiones menores en la piel, como abrasiones, quemaduras y cortes. Actúa deteniendo el crecimiento de las bacterias.

– Mupirocina. También detiene el crecimiento bacteriano y resulta muy útil en estas ocasiones.

Se recurre al tratamiento oral cuando no se están obteniendo resultados o se han producido complicaciones. En semejantes casos, se recetan pastillas, píldoras o jarabes, fundamentalmente a base de:

– Cefalosporinas de primera generación. Por ejemplo, el cefadroxilo.

– Penicilinas semisintéticas, como la ampliclina o la amoxicilina.

– Quinolonas, entre ellas la ciprofloxacina, en aquellos pacientes que presentan alergia a la penicilina.

En definitiva, los tatuajes infectados pueden curarse rápidamente si se utilizan remedios caseros o productos farmacológicos a tiempo y con perseverancia. Si no es así, los antibióticos orales resultarán imprescindibles. ¡No esperes a que sea tarde! Si adviertes síntomas de infección, ¡acude a tu médico o a un especialista!

Entradas relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.